
Será degenerado. ¡Miren lo que lo que está haciendo con un pobre pollo!
Pinchen, pinchen en la imagen, que trae vídeo de regalo… ¿Lo han visto ya? Bien, entonces podemos continuar.
¿Se han preguntado alguna vez qué hace que un chiste gráfico sea divertido? Yo sí, muchas veces, muchísimas. y me he dado cuenta de varias cosas: Uno, que el guión es esencial, si uno no construye bien las palabras y mide el ritmo exacto de lo que dicen los personajes (o lo que trascurre en la acción) ya puede uno tener el mejor chiste del mundo entre las manos, que no va a conseguir ni una leve sonrisa.
Un chiste hay que pulirlo, medirlo hasta el milímetro, para que nada sobre, pero tampoco falte. Conseguir adelantarse al público para sorprenderlo es un arte realmente dificil de dominar (mucho más si buscamos producir una sonora carcajada)
Tendrán (seguro) algún amigo o conocido de esos que tienen “mucha gracia” contando las cosas o, como decimos en Andalucía, que tiene “musho arte”. Cuántas veces no le habrán odiado al tratar de contar un chiste que le oyeron repitiendolo palabra por palabra en un fútil intento de conseguir el mismo éxito y verse fracasar estrepitósamente a pesar de todo porque no consiguen transmitir ese “punto de gracia”.
Pues bien, de eso va la segunda observación que les traigo, al igual que un chiste bien contado depende mucho de la gestualidad, el ritmo y la voz imprimida por el interlocutor, un chiste gráfico se apoya al 50% en que su dibujo transmita de forma correcta lo que el guión guarda entre sus líneas.
¡Vaya cosa señor Espila! está usted desvelando obviedades (dirán ustedes), pues si… y no.
Resulta que crear un estilo es una de las cosas más difíciles a las que un dibujante puede enfrentarse (si no la más difícil). Debe inventar algo nuevo visualmente (cosa prácticamente imposible hoy día), que a la vez sirva de contenedor adecuado para el mensaje que desea transmitir.
Un dibujo con personalidad habla del pasado y del futuro del dibujante que lo creó; habla de sus gustos, de su historia, de su talante, de su meticulosidad (o no) y por supuesto, de su sentido del humor. Brota del interior y desvela un pedazo del artista (o si lo prefieren, artesano) que a simple vista puede ser inaccesible.
Y digo todo esto porque muchas veces los mejores humoristas gráficos parece que no sepan dibujar. Así, con dos cojones. Su dibujo es feo, parece que lo haya hecho un niño de cinco años, no tienen ni idea de perspectiva, y se diría que hayan aprendido la figura humana usando de modelo monos aulladores paralíticos.
Y yo, les aplaudo por ello ¡BRAVO! Ojalá fuera yo capaz de desprenderme de los clichés y encorsetamientos que tengo, para lograr una línea desarrapada como las suyas. Sucia y deforme, libre de ataduras y carente de complejos para deformar hasta donde llegue la imaginación… Qué pedazo de artistas.
¿Cuántos dibujantes se atan de pies y manos en pos del “buen dibujo” de la perfección realista, del aburrimiento soberano y de la madre que los parió?
Señoras y señores con ustedes, ¡GARY LARSON!




Que alguien tenga el valor de decirme que si este hombre dibujara; no ya de forma más realista, si no simplemente, de otra manera, iban a tener sus chistes la misma gracia. Si incluso al añadirle color pierde parte de esa espontaneidad (se lo aseguro, tengo cinco recopilatorios de este hombre).
Por lo tanto yo les proclamo ¡viva el acabado chusco, viva la línea torcida, viva el dibujo amorfo, y viva la diversión! porque permítanme que les diga después de muchos años leyendo y viendo dibujos… SI ES GROTESCO, MUCHO MÁS DIVERTIDO. dónde va a parar… ni punto de comparación.
De propina les dejo con unos bocetillos de un dibujante de esos que yo encuentro por ahí, que después resultan ser directores de arte de estudios de animación que trabajan para Cartoon Network y cosas así
(Si es que mira uno estos bocetos y apenas necesita nada para sonreir…)



Nerd Armada se llama, y es uno de los muchos que me están haciendo abrir los ojos y plantearme un serio cambio de rumbo en mi forma de dibujar…